viernes, junio 26

¡Hasta siempre, Tito Michael!



Tito Michael era para mi como un tío segundo. Un familiar de todos. Siempre estuvo en la casa, le tomábamos como uno más, cuando se le requería, se elegía una cinta, y al radiocassette de cabeza. Siempre estuvo ahí, como una suerte de ser inmortal que cada año sacaba un discazo que te hacía desfallecer de bailar y desgañitarte aunque tu inglés fuera pésimo.
Mi gran amiga Bel, una absoluta y devota fan suya, fue quien me suministraba las copias furtivas de las cassettes originales que tenía. De su mano me sumergí en la estela mágica y rítmica de este pequeño gran hombre con una gran capacidad para la música y el baile. Qué tiempos... quedábamos para estudiar y acabábamos bailoteando por su cuarto con "Who is it?", ¿te acuerdas? :)
Tito Michael era un ser sensible, especial y excéntrico. Pero, ¿qué se puede esperar de una persona que ha sido sometida al yugo de las discográficas y los escenarios desde tan pequeñín? No tuvo una infancia normal. No tuvo infancia, vaya. En el fondo las cosas raras que se dedicó a hacer los últimos años eran perdonadas por todos, o mas bien eximidas de culpa por que todos en nuestras cabezas (al menos yo) quería creer q no era malo, que se le había ido un poco la olla por estar siempre alrededor de la realidad, pero nunca en ella. Como un satélite, se dedicó a pasar por este mundo con su "Moonwalker" y sus calcetos enyesados blancos. Su americana con hombreras y brillantes y sus sempiternos guantes blancos. Ocultando su gran timidez tras sus gafas de sol, a veces con mascarilla, con su piel desdibujandose y esa nariz que iba desapareciendo de su cara conforme pasaban los años. Negro y blanco. Esos fueron sus colores.
¿Quién no tiene un rarito en la familia? Más que raro, creo q fue su manera de trazar su identidad, de forjar un carácter que no le dió tiempo al pequeño Jacko en su afán de crecer antes de tiempo.
Tito Michael ya no podía más, no era ni la sombra de lo que fue. El pobre. Fue víctima de su propio mito. Su leyenda se lo devoró. Sin embargo nos deja un legado brutal, que a mi, personalmente, me teletransporta a mi infancia, a los bailes que me echaba con Belén en las discotecas, a la adolescencia mientras estudiaba y ponía una y otra vez las cintas grabadas. Primero la Cara A, despues la B. Y así sucesivamente, en un proceso redundante, en el que siempre acababa bailando delante del espejo.
Tito Michael ya no está aquí, pero lo está mas que nunca. Mi pequeño homenaje a este monstruo del mundo de la música con mi cancion preferida: You Rock My World. Qué ritmo, q cadencia, que maravilla... :)
¡¡Hasta siempre, Tito Michael!!