miércoles, junio 10

Elefantes en mi ventana

Y de repente no paraba de verlos. Por todas partes. Cruzando el cielo, caminando pesados por la carretera, levantando sus trompas hacia arriba, atravesando nubes. Se me antojaban seres únicos y afables. Esas presencias me estaban diciendo algo, algo que entonces no era capaz de alcanzar a escuchar. A los días lo vi claro. Si cerraba los ojos, sus susurros me mecían y toda la paz del mundo venía a mi. Empezaron a sonreirme en una suerte de complicidad envolviendome en una cadencia mágica en la que sigo enredada.
Esos mismos elefantes se siguen cruzando en mi destino, me confirman con sus miradas sosegadas, cuajadas de sabiduría, que he encontrado el amor verdadero y la paz interior, y que el camino que tanto ansiaba encontrar, simplemente se hace camino al andar.