miércoles, junio 22

Un cuento chino

El otro día me contaron un cuento chino. Un cuento que se convirtió en una fábula preciosa de cómo a veces las cosas más azarosas están cargadicas de sentido y son capaces de cambiar nuestro destino. De cómo la interacción con el otro nos hace diferentes. De cómo es el ser humano.

Ricardo Darín, como siempre, de matrícula. Papel tras papel, borda la interpretación. En este caso, hace de un hombre ermitaño no muy habituado a las relaciones sociales, y por lo tanto un poco huraño y excéntrico.

Un cuento chino comienza montrándonos la vida meticulosa y rutinaria de Roberto, hasta que el azar, o yo siempre quiero creer que las cosas pasan por algo, pone en su camino a un chino recién llegado a Argentina, al que han robado, no sabe ni una palabra de español y que esconde una terrible y delirante historia.

En estos días que pasan juntos mientras Roberto trata de ayudar al chino buscando a un tío suyo, vemos el lado humano de Roberto y de cómo esta ayuda se transforma, cual boomerang cargado de buen karma, en ayuda para él mismo.

Y no cuento más, ¡os recomiendo que vosotros también vayáis a que os cuenten este cuento! ;D