martes, noviembre 23

Tetris



Cada mañana, al despertar, me siento una pieza del Tetris, con sus vértices, sus aristas, sus cosicas. Y su dolor. Por que tener un cuello a picos duele. Que te pisen con un tacón de aguja es jodido, pero se pasa. Pero cuando un día tras otro tu cuello va mutando hacia el de Pozi, es una historia; un tema que me tiene muy pero que muy preocupada.

Es posible que sea la mierda de colchón que tenemos lo que acentúa mis molestias. Cierto. Es posible también que pasarme tanto tanto tiempo frente al ordenador y más si cabe cuando dibujo, me arquee tanto la espalda que ríete tu de los arcos del Acueducto de Segovia. Es posible que mis posiciones en el sofá cada noche no sean de lo más correcto: despatarrarme para mi es sinónimo de bienestar, de holgura y de relax absoluto; para mi espalda, de infierno. Cierto. También es posible que me cuide poco o nada. Por poder, también puede ser. Es posible que debería volver a nadar, para sentirme fina y segura con la protochepa que pronto desarrollaré de seguir así. Cierto.

Para colmo estoy incubando un exquisito catarro. Y digo "exquisito" por que es un señorito, un finolis. No tiene los cojones de decir, "ea, aqui toy! Toma mocos, jooodeteeee". No. Es un algo que tengo dentro que se abandona a irse, pero tampoco hace mucho ruido. Yo le atiborro a ibuprofeno y paracetamol y el muy hijo de puta se ríe de mí. Activa raciones de mocos cuando le da la gana, y otro tanto me lanza escozores de garganta como si tragara chinchetas. Ahora estamos en la fase dolor de cabeza intensa. Creo que me va a estallar el cerebelo. Mierda, ha activado el modo "osea"...

Entre mi cuerpo Tetris y mi mente Pijus Magníficus no doy más de mi misma... snif